
La tercera presentación de los trabajos corrió a cargo de mi grupo, y durante unos breves 20 minutos hablamos de Brasil, muy en general, tratando de resaltar puntos relevantes sin entrar mucho en materia, ya que esto último está contenido en el trabajo escrito. Creo, personalmente, que la presentación nos fue muy bien. No nos excedimos del tiempo estipulado, fue amena, no obligamos a nadie a leer la Biblia en forma de power point y nos distribuimos las tareas de forma eficaz. La idea era esbozar una radiografía de Brasil, y generar unas digamos "ganas" de conocer este maravilloso país en nuestros oyentes, o por lo menos, en alguno de ellos.
En la discusión posterior, salió el tema de los homosexuales y su discriminación en el país carioca. Decir discriminación es un eufemismo, ya que en una cultura tan machista como la brasileña los homosexuales son a menudo considerados y tratados como verdaderos parias de la sociedad. Marta, que había realizado una entrevista cara-a-cara con un joven homosexual venido a España comentó cómo este le había confesado que su orientación sexual había sido precisamente la causante de su "obligado exilio", ya que temía podía causarle incluso la muerte de haberse quedado en Brasil. Muchos de nuestros compañeros se sorprendieron ante esta realidad, y debo confesar que yo también era "analfabeta" en este sentido. A veces, tanta samba, bossa nova, caipirinha y playa no deja ver lo que hay detrás, y oculta ciertas prácticas cotidianas que parecen incompatibles con la idílica postal brasileña que se proyecta al mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario