El jueves pasado empezamos la clase con la segunda presentación grupal. Desde un inicio esta presentación fue bastante diferente, ya que para empezar, los integrantes del grupo repartieron un poco de vino entre los asistentes! :-) el tema, una vez más, fue de lo más interesante y actual. El tema de las cooperativas (empezaron por ahí ya que así lo votamos la mayoría de la clase a mano alzada) es un tema que conozco bastante bien, ya que soy del País Vasco y muchos de mis amigos y familiares trabajan y/o estudian en empresas e instituciones integrantes del Grupo Monfragón (MCC). Los compañeron que realizaron la presentación utilizaron acertadamente el ejemplo de Eroski, que es una de las 100 empresas más importantes del sector de la distribución de alimentos a nivel mundial. De hecho, MCC es la mayor cooperativa mundial, y sin duda, el motor económico de Euskadi.
Se comentó en la exposición del trabajo cómo la cultura del lugar, y elementos relacionados como la religión, influyen enormemente en la implantación de las cooperativas. De hecho, se mostraron extrañados al conocer que Eroski es una cooperativa y que en lugares como el País VAsco haya muchas empresas regidas por el mismo sistema. Esto me hizo reflexionar, ya que para mí no es nada raro hablar de cooperativas, de hecho, es algo muy natural. Creo además que se ajusta perfectamente al contexto vasco, por su historia, valores dominantes y demás, y le auguro un excelente futuro si son capaces de sortear los embites del capitalismo y ejercer el liderazgo a través de la innovacion.
Los presupuestos participativos es algo bastante nuevo para mí aunque supongo que no por mucho tiempo, ya que en el campo en el que voy a trabajar uno tiene que estar al tanto de todo lo nuevo/innovador/diferente relacionado con la gestión pública. Me parece un concepto innovador y funsamental para una democracia de calidad. Personalmente, no sabía que Porto Alegre lleva años implantando presupuestos participativos, aunque ahora veo más claramente el por qué del origen del Foro Social Mundial en este mismo lugar. De hecho, el profesor Carballo comentó que esta medida es bien visible a ojos de cualquier persona que pisa la ciudad, ya que todo está organizado a partir de las necesidades-opiniones de sus ciudadanos. Por ejemplo, la red de transporte público. Si te paras a pensarlo, tiene todo el sentido, verdad?
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martes, 19 de enero de 2010
viernes, 8 de enero de 2010
Responsabilidad Social Corporativa

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) está de moda últimamente. Todos abrazamos la conciencia medioambiental, incluso Iberdrola se identifica con el color verde en todos sus anuncios! ¿Qué clase de RSC pueden tener las empresas transnacionales, sobre todo las relacionadas con los recursos energéticos? Lo que es cierto y objetivo es el empeño que todas las grandes empresas están haciendo por apuntarse al carro de la RSC, y presentarse al público como una empresa socialmente responsable. ¿Pero, cuánto hay de mejora gerencial, y cuanto de criterio exclusivamente utilitario? Yo creo que hay que buscar más bien en lo segundo, ya que parece demasiado ingenuo pedir reflexiones éticas al mundo corporativo más intenso. Mientras estas medidas tengan efectos positivos para el conjunto de la ciudadanía y para el entorno en general todos salimos ganando, pero quizás deberíamos empezar a legislar más, a controlar más, y a castigar más, en vez de dejar que nos distraigan con prácticas "sociales" de adorno que contribuyen al final a consolidar el inmenso poder de estas organizaciones.
martes, 5 de enero de 2010
Trend Trotters

Ayer tomé un café con Asier López, uno de los creadores de Trend Trotters, empresa nacida hace apenas dos meses en Euskadi. Es una iniciativa empresarial interesantísima que se basa en conectar a empresas/individuos que quieren/necesitan algo en un determinado país o región (un estudio de mercado, un estudio de usos y costumbres, etc.) con viajeros cualificados deseosos de viajar y de explorar nuevas culturas. Se trata de realizar las tareas a pie de calle, captando las tendencias y la realidad social de primera mano, algo a menudo inaccesible e incluso poco interesante para las grandes compañías tradicionales. Una idea genial, a qué si? Me postulo como viajera!
domingo, 3 de enero de 2010
Social Entrepreneurship, por qué no?
Social Entrepreneurship, o el "emprendedurismo social" (?) puede considerarse como una innovación dentro del modelo de empresa. ¿Por qué limitarnos a crear empresas con el único objetivo de lucrarnos con la maximización del beneficio económico? ¿No sería posible contar con otros objetivos, digamos más "humanizados", en una empresa económicamente rentable?
Una presentación excelente sobre el tema:
Una presentación excelente sobre el tema:
THE CRAFTSMAN - Richard Sennett
Me acabo de comprar The Craftsman vía Amazon (El Artesano). Seguro que será un auténtico eye-opener!
Voy a tomar presado las palabras que una amiga (Maria Salido) escribe en su blog sobre la conferencia que dio el autor, Richard Sennett, en Barcelona hace pocas semanas:
Richard Sennett enmarca e inicia su discurso haciendo referencia a una sociedad saturada de cosas. El uso de las cuales erosiona su valor hasta la banalidad.
Cuando hablamos de Artesanía, nos viene a la cabeza la imagen de un trabajador (un carpintero, un herrero, un alfarero) forjando con sus manos una pieza singular en un taller repleto de herramientas y materiales. Es una imagen evocadora que difícilmente la podemos encajar en la realidad actual (tras la revolución industrial, la incorporación de las máquinas y el establecimiento generalizado de la producción masiva)
Pero Sennett, enseguida y dispuesto en la primera parte de su conferencia a definir el concepto de Artesanía, nos evoca otras imágenes que para él también la representan: Una investigadora en su laboratorio absorta en el proceso de su ensayo; obsesionada por la relación entre la técnica y el resultado. Un director de orquesta obstinado con la perfección de una orquesta, mientras los ensayos se alargan más allá de lo pactado en el contrato. A ambos y a tantos otros ejemplos, les une la vocación por el trabajo bien hecho como objetivo en si mismo.
Ya, esto no es óptimo desde un punto de vista comercial. Se gana más dinero con enfoques más orientados a la optimización del esfuerzo y a su reflejo en la cuenta de resultados, pero no es necesario confrontar las dos opciones (con todos sus matices) para entender lo que Sennett quiere explicarnos: Está hablando de implicación y compromiso. Implicación emocional y vinculante con aquello que tienes entre manos…pero, y aquí el matiz que empieza a complicar el discurso, más allá incluso, del objeto en si mismo. No se trata sólo de la calidad del producto resultante, se trata de recomponer relaciones necesarias entre “concepción y praxis, técnica y expresión, artesano y artista, entre práctica y teoría”.
Sólo si no obstruimos ese flujo entre la acción y la reflexión, sólo si respetamos la conexión entre “la mano y la cabeza”, encontraremos esa recompensa emocional fruto de vincular técnica y propósito, el “cómo y el por qué”, la recompensa de aprender algo de nosotros mismos en el proceso, de, como dice Csikszentmihalyi ( conexión de cosecha propia porque Sennett no lo menciona nunca ni en libro ni en la charla), “Fluir”.
La segunda parte de la ponencia, fue una crítica reflexión sobre el sistema capitalista, cuyas reglas inhiben la práctica artesana. Por qué son tan poco habituales –marginales- experiencias como la comunidad de Linux?, una de las casos que Sennet desgrana en su libro como paradigmática de la práctica artesana.
La conclusión es que todo el sistema parece estar en contra de estas actitudes:
Las empresas hace algunos años se conducían por burocracias razonablemente estables. Antes, el mero servicio a una corporación era gratificante. Los trabajadores que iniciaban su carrera profesional en una empresa, se vinculaban a la historia narrativa de la misma.
Ahora el valor del conocimiento acumulado durante décadas es un lastre frente a políticas cortoplacistas.
La experiencia pierde valor institucional frente a hornadas de jóvenes profesionales más inexpertos pero más dóciles.
Las empresas no forman, no reciclan (sale más barato contratar a los nuevos) no fomentan la pasión por el trabajo bien hecho, las reglas del juego son otras, más relacionadas con las habilidades para manejarse en el complejo sistema de luchas de poder y politiqueos internos.
El salario tampoco parece compensar esa desafección por la calidad. Cada vez es más grande la brecha entre los salarios de los directivos y de “la tropa”. Si en 1974 la proporción entre ambos era de 38 veces, en la actualidad esta relación ronda las 350 veces (apuntaba Sennett).
Los renovados discursos llamando a la colaboración, al aprendizaje colectivo y a la calidad, es pura charlatanería, inconsistente con un modelo que no cambia en sus estructuras más básicas.
Trabajar bien, hoy en día en las empresas, supone una opción personal idealista y parece que poco incentivada.
El sistema capitalista en el que se enmarcan estas empresas tampoco estimula a las prácticas artesanas: Hoy entre hacer algo bien o simplemente hacerlo, se premia a lo segundo. Rápido y rentable. “Hacer un buen trabajo significa tener curiosidad, investigar y aprender de la incertidumbre”. Eso, a corto plazo, acostumbra a ser poco rentable.
“En la mente del artesano, la solución y el descubrimiento de [nuevos] problemas están íntimamente relacionados”. En contraposición a sistemas de conocimiento cerrados dónde el objetivo único de toda acción es cerrar el círculo entre problema y solución.
En las burocracias corporativas, sabes cómo hacer las cosas antes de hacerlas. Hay poco margen para la retroalimentación que se da cuando hay un flujo continuo y abierto entre resolución y descubrimiento de problemas. Este proceso, expande las habilidades de una forma que ningún procedimiento puede aportarnos y que un mal uso de la máquina (tecnología) puede inhibir.
Con ese potencial mal uso de “la máquina” Sennett abre la tercera parte de su ponencia y concluye el encuentro.
Durante la revolución industrial el miedo residía en la posible sustitución del hombre por la máquina. En la actualidad, el peligro es otro : El peligro es hacer un uso capitalista de la máquina, buscando sólo la rapidez frente a otras aportaciones. Un uso que nos hará cada vez menos implicados y más estúpidos.
De nuevo un sistema de conocimiento cerrado dónde sólo se busca una solución y a ser posible rápida.
Recurro al libro para cerrar este punto y la crónica:
“La manera inteligente de usar una máquina es juzgar sus capacidades y amoldar el uso que se hace de ellas teniendo más en cuenta nuestros propios límites que sus potencialidades. No debemos competir con la máquina. Una máquina, como cualquier modelo, debe proponer, no imponer; y la humanidad, por cierto, debe huir de toda imposición de imitar la perfección. Contra la exigencia de la perfección podemos reivindicar nuestra propia individualidad, que da carácter distintivo al trabajo que hacemos. Para lograr este tipo de carácter en la artesanía, son necesarias la modestia y la conciencia de nuestras propias insuficiencias”.
Voy a tomar presado las palabras que una amiga (Maria Salido) escribe en su blog sobre la conferencia que dio el autor, Richard Sennett, en Barcelona hace pocas semanas:
Richard Sennett enmarca e inicia su discurso haciendo referencia a una sociedad saturada de cosas. El uso de las cuales erosiona su valor hasta la banalidad.
Cuando hablamos de Artesanía, nos viene a la cabeza la imagen de un trabajador (un carpintero, un herrero, un alfarero) forjando con sus manos una pieza singular en un taller repleto de herramientas y materiales. Es una imagen evocadora que difícilmente la podemos encajar en la realidad actual (tras la revolución industrial, la incorporación de las máquinas y el establecimiento generalizado de la producción masiva)
Pero Sennett, enseguida y dispuesto en la primera parte de su conferencia a definir el concepto de Artesanía, nos evoca otras imágenes que para él también la representan: Una investigadora en su laboratorio absorta en el proceso de su ensayo; obsesionada por la relación entre la técnica y el resultado. Un director de orquesta obstinado con la perfección de una orquesta, mientras los ensayos se alargan más allá de lo pactado en el contrato. A ambos y a tantos otros ejemplos, les une la vocación por el trabajo bien hecho como objetivo en si mismo.
Ya, esto no es óptimo desde un punto de vista comercial. Se gana más dinero con enfoques más orientados a la optimización del esfuerzo y a su reflejo en la cuenta de resultados, pero no es necesario confrontar las dos opciones (con todos sus matices) para entender lo que Sennett quiere explicarnos: Está hablando de implicación y compromiso. Implicación emocional y vinculante con aquello que tienes entre manos…pero, y aquí el matiz que empieza a complicar el discurso, más allá incluso, del objeto en si mismo. No se trata sólo de la calidad del producto resultante, se trata de recomponer relaciones necesarias entre “concepción y praxis, técnica y expresión, artesano y artista, entre práctica y teoría”.
Sólo si no obstruimos ese flujo entre la acción y la reflexión, sólo si respetamos la conexión entre “la mano y la cabeza”, encontraremos esa recompensa emocional fruto de vincular técnica y propósito, el “cómo y el por qué”, la recompensa de aprender algo de nosotros mismos en el proceso, de, como dice Csikszentmihalyi ( conexión de cosecha propia porque Sennett no lo menciona nunca ni en libro ni en la charla), “Fluir”.
La segunda parte de la ponencia, fue una crítica reflexión sobre el sistema capitalista, cuyas reglas inhiben la práctica artesana. Por qué son tan poco habituales –marginales- experiencias como la comunidad de Linux?, una de las casos que Sennet desgrana en su libro como paradigmática de la práctica artesana.
La conclusión es que todo el sistema parece estar en contra de estas actitudes:
Las empresas hace algunos años se conducían por burocracias razonablemente estables. Antes, el mero servicio a una corporación era gratificante. Los trabajadores que iniciaban su carrera profesional en una empresa, se vinculaban a la historia narrativa de la misma.
Ahora el valor del conocimiento acumulado durante décadas es un lastre frente a políticas cortoplacistas.
La experiencia pierde valor institucional frente a hornadas de jóvenes profesionales más inexpertos pero más dóciles.
Las empresas no forman, no reciclan (sale más barato contratar a los nuevos) no fomentan la pasión por el trabajo bien hecho, las reglas del juego son otras, más relacionadas con las habilidades para manejarse en el complejo sistema de luchas de poder y politiqueos internos.
El salario tampoco parece compensar esa desafección por la calidad. Cada vez es más grande la brecha entre los salarios de los directivos y de “la tropa”. Si en 1974 la proporción entre ambos era de 38 veces, en la actualidad esta relación ronda las 350 veces (apuntaba Sennett).
Los renovados discursos llamando a la colaboración, al aprendizaje colectivo y a la calidad, es pura charlatanería, inconsistente con un modelo que no cambia en sus estructuras más básicas.
Trabajar bien, hoy en día en las empresas, supone una opción personal idealista y parece que poco incentivada.
El sistema capitalista en el que se enmarcan estas empresas tampoco estimula a las prácticas artesanas: Hoy entre hacer algo bien o simplemente hacerlo, se premia a lo segundo. Rápido y rentable. “Hacer un buen trabajo significa tener curiosidad, investigar y aprender de la incertidumbre”. Eso, a corto plazo, acostumbra a ser poco rentable.
“En la mente del artesano, la solución y el descubrimiento de [nuevos] problemas están íntimamente relacionados”. En contraposición a sistemas de conocimiento cerrados dónde el objetivo único de toda acción es cerrar el círculo entre problema y solución.
En las burocracias corporativas, sabes cómo hacer las cosas antes de hacerlas. Hay poco margen para la retroalimentación que se da cuando hay un flujo continuo y abierto entre resolución y descubrimiento de problemas. Este proceso, expande las habilidades de una forma que ningún procedimiento puede aportarnos y que un mal uso de la máquina (tecnología) puede inhibir.
Con ese potencial mal uso de “la máquina” Sennett abre la tercera parte de su ponencia y concluye el encuentro.
Durante la revolución industrial el miedo residía en la posible sustitución del hombre por la máquina. En la actualidad, el peligro es otro : El peligro es hacer un uso capitalista de la máquina, buscando sólo la rapidez frente a otras aportaciones. Un uso que nos hará cada vez menos implicados y más estúpidos.
De nuevo un sistema de conocimiento cerrado dónde sólo se busca una solución y a ser posible rápida.
Recurro al libro para cerrar este punto y la crónica:
“La manera inteligente de usar una máquina es juzgar sus capacidades y amoldar el uso que se hace de ellas teniendo más en cuenta nuestros propios límites que sus potencialidades. No debemos competir con la máquina. Una máquina, como cualquier modelo, debe proponer, no imponer; y la humanidad, por cierto, debe huir de toda imposición de imitar la perfección. Contra la exigencia de la perfección podemos reivindicar nuestra propia individualidad, que da carácter distintivo al trabajo que hacemos. Para lograr este tipo de carácter en la artesanía, son necesarias la modestia y la conciencia de nuestras propias insuficiencias”.
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jueves, 17 de diciembre de 2009
LIDERAZGO - QUE HARIAS TU?
El liderazgo innovador y socialmente responsable es uno de los elementos clave para el desarrollo sostenible de cualquier país, para lograr unos altos niveles de bienestar. ¿Tenemos suficiente liderazgo en este país? ¿El lider es algo innato o se construye socialmente?
sábado, 28 de noviembre de 2009
CLASE MIERCOLES - 28 OCTUBRE
Siguiendo con los posts pendientes de publicar ..... en la clase del miércoles 28 de octubre hablamos de un tema que me parece interesantísimo ahora que he tenido un primer contacto con el mundo del proyect management y la consultoría de organización. La conclusión de esta clase sería la siguiente: La forma organizativa de las empresas es la que les da COMPETITIVIDAD en la actual sociedad de la información globalizada y globalizante. La flexibilización en este sentido hace que aquellas empresas que mantengan las clásicas jerarquías organziativas se queden obsoletas y no puedan competir en igualdad de condiciones. Por lo tanto, el punto clave de inflexión que determina la línea divisoria entre el éxito y el fracaso no es la tecnología sino la organización. Una empesa innovadora es una empresa organizada!
Este post tiene relacion directa con un post anterior en el que comentaba muy brevemente la posibilidad que brinda la tecnologia hoy día para trabajar desde el propio hogar, desde una flexibilidad total y pudiendo mantenber estándares de calidad iguales o superiores a los de cualquier multinacional consolidada en el sector.
Este post tiene relacion directa con un post anterior en el que comentaba muy brevemente la posibilidad que brinda la tecnologia hoy día para trabajar desde el propio hogar, desde una flexibilidad total y pudiendo mantenber estándares de calidad iguales o superiores a los de cualquier multinacional consolidada en el sector.
jueves, 26 de noviembre de 2009
INNOVACION EN LA EMPRESA, A TRABAJAR ..... A CASA!
¿Por qué no? ¿Por qué no pensar que el modelo de empresa tradicional está caduco y que hoy en día les tecnologías hacen posible que uno pueda competir desde casa, y ganar, a por ejemplo la gran McKinsey en una licitación pública? Herramientas como google-doc o skype hacen posible el trabajo eficiente y eficaz de grupo desde el propio hogar, y a distancia. Además, internet es una fuente casi inagotable de material de trabajo, tanto de material digamos físico como de personas. La red de contactos que uno puede hacer, el campo de conocimiento que esto puede aportar para el trabajo de un consultor es casi infinito en mi opinión. De esta forma, creo que es posible competir con las grandes empresas, desde casa, apostando por la flexibilidad, la excelencia y la atención personalizada.
La plasmación de todo esto de forma elaborada la podemos encontrar aquí (de mi "jefa", María Salido, gran jefa y mejor persona):
¿Por qué no? ¿Por qué no pensar que el modelo de empresa tradicional está caduco y que hoy en día les tecnologías hacen posible que uno pueda competir desde casa, y ganar, a por ejemplo la gran McKinsey en una licitación pública? Herramientas como google-doc o skype hacen posible el trabajo eficiente y eficaz de grupo desde el propio hogar, y a distancia. Además, internet es una fuente casi inagotable de material de trabajo, tanto de material digamos físico como de personas. La red de contactos que uno puede hacer, el campo de conocimiento que esto puede aportar para el trabajo de un consultor es casi infinito en mi opinión. De esta forma, creo que es posible competir con las grandes empresas, desde casa, apostando por la flexibilidad, la excelencia y la atención personalizada.
La plasmación de todo esto de forma elaborada la podemos encontrar aquí (de mi "jefa", María Salido, gran jefa y mejor persona):
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