La semana pasada empezamos con las presentaciones, y lo hicimos con un grupo de clase que ha trabajado el tema de las deslocalizaciones. El tema en sí es tremendamente interesante y actual, ya que es algo que está muy presente en nuestro entorno inmediato y no sólo a través de los medios de comunicación sino a nivel personal, a través de familiares y/o amigos que están sufriendo las consecuencias negativas de este proceso en carne propia. Cosas que más me han llamado la atención sobre el objeto del trabajo:
- Un fenómeno que es producto de las relaciones asimétricas entre el Norte y el Sur
- Las empresas se mueven motivadas por el ansia de captar nuevos mercados, y en este empeño siempre se organizarán alrededor de una piedra angular: la reducción de costes, sobre todo costes salariales, lo cual conduce a la búsqueda de mano de obra barata y en consecuencia a la deslocalización (un esquema simplista, pero que sirve a modo de radiografía general)
- La deslocacización interna existe, y crea grandes desequilibrios en el seno de un mismo país. A menudo nos olvidamos de esta variante del fenómeno.
- El ilustrativo ejemplo de Fontaneda y la United Biscuit. Lo que interesaba a la transnacional norteamericana era la marca!
- El ejemplo de Gillet, ejemplo del monopolio absoluto del mercado a nivel mundial, y del capitalismo salvaje más brutal.
Tras comentar todos estos puntos, y varios más, surgió una discusión interesante sobre la situacion de España en este mundo cada vez más competitivo y las posibilidades que tiene un país ante las transnacionales que actúan a su antojo, aprovechándose de las inversiones y subvenciones públicas sin tener que dar nada a cambio. Algún miembro del grupo de trabajo propuso medidas legales punitivas, algo que creo no serviría de nada. El capitalismo es global, la globalización es mundial, mientras que la organización del poder político sigue siendo estatal o local. La relación que se establece entre las grandes empresas y el Estado es totalmente asimétrica, y las primeras tienen todo el poder en sus manos. En mi opinión, lo único que se puede hacer desde el gobierno es prevenir. Invertir en capital humano para que el país sea lo menos dependiente posible ante los embites del capitalismo.
¿Y España? Todo parece apuntar que tras la cortina de los nuevos ricos, del euro y del apartamento en Marina d'Or, no hay mucho de donde sacar. Se está demostrando que el Estado del Bienestar español no tiene mucho de biesnestar, y que al contrario, el país sufre un grave problema estructural que hace que muy probablemente, y a menos que las cosas cambien de manera radical, el nivel de vida medio vaya decayendo de forma progresiva en los próximos años.
En cuanto a la presentación en sí, el grupo se excedió con el tiempo pactado, hasta el punto de que sólo pudimos escuchar a un solo grupo en la hora y media que dura la clase. Además, creo que intentaron presentar la totalidad del trabajo de forma oral y no hacer una presentación distinta, extraída de pero al margen del propio trabajo escrito, con lo cual la exposición no fue muy amena. Sin embargo, hay que decir que fue el primer grupo de todos, y esto siempre es una gran desventaja.