
EPPUR SI MUOVE
Y sin embargo se mueve, las palabras supuestamente susurradas por Galileo Galilei ante la Santa Inquisición, sirven de ejemplo para dibujar la importancia de los descubrimientos científicos a lo largo de la historia. Unos descubrimientos que a menudo han ido de la mano de la utilización de una serie de pautas metodológicas de investigación que denominamos método científico. Según la lectura de Gino Longo, el objetivo primordial del método científico es hallar el conocimiento objetivo de la realidad en la que nos encontramos los seres humanos. Describir y explicar el mundo para poderlo modificar de acuerdo con sus exigencias y necesidades. Es decir, se plantea la ciencia como algo eminentemente práctico en el sentido en el que el objetivo último es la acción, y no el mero acumulamiento de conocimiento. Sin embargo, el autor distingue claramente al científico del hombre de acción, dejando a la ciencia a las puertas del campo de lo práctico. Coincido con el Profesor Carballo cuando dice que no es cierto que uno no puede ser científico y hombre de acción al mismo tiempo. ¿Acaso un científico social no puede ser al mismo tiempo un revolucionario? Personalmente, estoy más alineada con este otro pensamiento que dice así: the man of action has to believe, the inquirer has to doubt, the scientific investigator is both (C.S.Pierce).
Aunque es cierto que la innovación científica ha contribuido enormemente a la mejora de nuestra calidad de vida y podemos decir al progreso en general, hay que tener cuidado con la ecuación ciencia = progreso. Como dice el profesor César Nombela, importa mucho reflexionar sobre en qué consiste ese progreso científico, así como su relación con el progreso humano. Porque si asumimos que ciencia es igual al progreso estamos obviando un elemento imprescindible, la ética, no sólo a posteriori sino desde el mismo punto cero de la investigación científica. No toda la ciencia es progreso, ni todo progreso es deseable.

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